¡Autobiografía histórica de Sergio José Adrien Bourassa-Lacombe 03/11/95!

Detención ilegal

«Inglés»    «Francés»

El sábado, 11 de febrero de 1995, le pido a mi coinquilina señora Gaétane Gagné de 880, calle Jogues #101, Sherbrooke, J1H 2X9, de dejar su vivienda para el día porque recibo a mis padres y que no quiero que ella les imponga una guerra de religión. Ella acepta de buen grado sabiendo que él me quede quince días de examen y que más tarde iré en prácticas durante diez semanas a Florida. No fuera mi sorpresa de verla pasar delante de la puerta patio inmediatamente del mediodía cuando tenía una punta de pizza a la mano. Antes de que ella penetre su hábitat, les explico a mis padres que voy a tomar un baño para no verle. Tomando mi baño, espero que ella misma vuelva sencillamente a causa de algo olvidado. Después de haberme lavado, salgo de la habitación de baño vestido de mi bata y veo a señora Gaétane Gagné en presencia de mis padres totalmente desconcertados. Es entonces cuando marco severamente a esta dama de mi dedo diciéndole que no tiene el derecho de hacerme esto a mí golpeando vivamente la mesa de cocina de mi puño derecho. Es entonces cuando ella dice: «Usted ve a su hijo nunca fue agresivo como esto a mi consideración, hay que llamar la policía.» Mi padre no dice en absoluto palabra, entonces no teniendo miedo de la policía le digo: «¡Llama allí la policía!»

Ella se apodera del teléfono y dice de tono muy tranquilo: «Soy en presencia de mi coinquilino señor Sergio Lacombe que mismo es en presencia de su padre y de su madre, él está en un estado demente.» y de tono muy angustiado: «¡Rápidamente! ¡Rápidamente! Envíe dos carros de policía no uno pero dos al 880, calle Jogues #101, Sherbrooke. ¡Rápidamente! ¡Rápidamente!» Cuando ella estaba traicionándome por el teléfono, tuve la reacción de avanzar hacia ella sin tocar nunca a su cuerpo. Mi padre me retenía sin cesar creyendo que iba a saltar sobre ella. Pobre de él, de por su ignorancia no pudo percibir esta maquinación maquiavélica. En cuanto a mi madre delante de este género de situación, ella no ve allí nada más, entonces que le sabe esto mi padre a sacado provecho de esta situación para darse una razón para vivir. Encontrándome único y sin testigo, juzgué que valía más para mí de irse que de quedarse. Entonces, me visto de velocidad y me voy con lo que tengo de más importante, mi saco de escuela porque me quedan sin embargo dos semanas de exámenes antes de irse a Florida.

¡Oh! Sí, me olvidaba de subrayar haberme ido con cuatro huevos no cocido que deposité a dan mis bolsillos. ¿Es defendido por la ley o es defendido por la medicina? Me dirijo pues en primer lugar entre mis amigos del Restaurante La Falaise Saint-Michel sise a 100, calle Webster, Sherbrooke, J1H 5N3 quien quiero a agradecer públicamente. Gracias a señores Patrick Lagniel y Michel Igual a quien se puede reunir al Tel. .: (819) 346-6339 o al fax (819) 346-4622 para la reserva de una mesa digna de una mención honorable y cuya reputación no tiene que más hacer. Ellos hacen verdaderamente ido totalmente esta gente que me habrá permitido rendirme hasta aquí. Les explico lo que acaba de llegarme a mi casa y en segundo lugar yo me rinde al puesto de policía de Sherbrooke sobre la calle Marquette, para depositar allí mi versión de los hechos.

Somos el sábado, 11 de febrero de 1995, es cerca de las 15:30, veo al policía de oficio y le digo: «Mi nombre es Sergio Lacombe, vivo a en 880, calle Jogues #101, Sherbrooke. Hay cerca de la una y treinta, mi coinquilina señora Gaétane Gagné le llamó para que se venga para buscarme entonces estoy aquí para darle mi versión de los hechos.» Él me hace esperar inútilmente, durante cerca de quince minutos. ¿En qué fin? Lo ignoro y le pido otra vez de tomar mi deposición. Delante de esta segunda negativa, le pido presentarme un psicólogo que es dado que vi a uno ayer en el Colegio y que quiero comprender por qué razón no se quiere tomar mi deposición. Me señalan el camino de un auto patrulla de la policía de Sherbrooke, que se encuentra aparcada por fuera del puesto de policía, diciéndome embarca en este coche a estos dos policías van a conducirte a un psicólogo.

Alegó fuera para tomar sitio a bordo del auto patrulla, cuando se me pide poner las esposas. Regreso dentro del puesto de policía y veo de nuevo a este policía de oficio explicándole que me niegue a poner estas esposas porque no soy un criminal. Él me dice mientras que es la ley que estipula que toda persona que embarca a bordo de un auto patrulla se debe de ser manoteé. Acepto en toda sumisión del ser, las manos en la espalda. Qué no haría para ver a un psicólogo tanto más que no estoy en estado d ' porque haberlo sido se habría pronunciado mis derechos. Me conducen finalmente al Centro hospitalario a catedrático de universidad de Sherbrooke, 3001, 12a avenida norte, Fleurimont (Québec) J1H 5N4. Desembarco de este auto patrulla hacia las 16:00 y antes de entrar por dentro de este hospital tomo unas grandes bocanadas de aire fresco. Luego, introduzco el torso hinchado y la cabeza alta con una sonrisa muy una persona jovial. De una calma que parece dar miedo, porque ambos policías que me acompañan no tienen seguramente la costumbre porque les veo temblar en sus pantalones. Ellos tienen miedo definitivamente más que yo.

Entré en eso el 11 de febrero a las 16:00 para salir de eso sólo el 12 de abril de 1995 a las 10:30, déjeme decir, que nunca he sido encarcelado. Sin embargo el preso condenado lucido, él lo sabe que será liberado al cabo de tantos días mientras que yo lo supe cuando salí de eso. Cómo sucede que esto me haya llegado a mí. En primer lugar, mi madre me reveló la verdad en mayo: «Sergio que es al que querías que se hiciera en este 11 de febrero de 1995 después de que tu coinquilino Gaétane Gagné le haya dicho a tu padre y a mí que no ibas más a la escuela, que te drogabas, tomabas píldoras para evitar dormir, que no dormías más, que no comías más, que la despertabas por la noche y que tú le haga daño.» Usted habría podido pedirme si esto era verdad, cuando salí del cuarto de baño este día allí. Mi padre en cuanto a él no habría podido darle a entender a señora Gagné que era inútil de llamar la policía para el gesto que acababa de poner, es decir marcar severamente a una mujer del dedo sin tocarle golpeando una mesa de cocina diciendo:

«Tú tú no tiene el derecho de hacerme esto.» Mi padre hasta me declaró sin darse cuenta probablemente de eso, haber declarado a la policía de Sherbrooke el 11 de febrero de 1995: «Sí, vi a mi hijo único intentar matar a esta mujer delante de mí.» Mi coinquilina señora Gaétane Gagné habría declarado a la policía de Sherbrooke el 11 de febrero de 1995: «Mi coinquilino Sergio Lacombe intentó matarme delante de su padre y su madre.»

¡Qué conspiración maquiavélica! ¿Hasta mi padre se agregó allí, porque él a quién tenía que perder en esta historia? Solamente un hijo que nunca se dejó dominar por él. Era una buena ocasión para él de darse una razón para vivir, él que veía a su chico tener éxito allí donde varios era incapaz de hacerlo. Él cogió la ocasión que él esperaba desde hace quince años para hacer un fracaso de mi vida porque nunca aceptó verme dejar mi empleo de funcionario lucido que trabajó durante treinta y cinco años de su vida en el fondo de una fábrica como un almacenero. Es por la razón por otra parte que supe perdonar siempre a mi padre para el dolor que le hizo a mi familia, que siempre sostuve a mi padre en sus pruebas y que siempre escondí la violencia que vive en él desde que soy consciente de eso.

El 11 de febrero de 1995 hacia las 16:00, hago mi entrada al Centro hospitalario catedrático de universidad de Sherbrooke, sise a 3001, 12o avenida norte, Fleurimont, J1H 5N4. Ambos policías que me acompañan, me señalan mi habitación situada en la urgencia. Esta pieza es uno de aislamiento. Ellos me piden, si pueden quitarme las esposas sin problemas y si se puede cerrar la puerta detrás de mí. Yo contesta afirmativamente. Para hacer un resumen de estos 57 días de internamientos tanto como hacer esto puede. Déjeme hablarle de la película    «Vuelo por encima de un nido de cuco.» version Francesca de la película  «One flew over the cuckoo' s nest.» con el actor americano Jack Nicholson. Esta película que es un clásico quien muchos de usted vieron, hasta me dijeron que utilizaba esta película en la formación de esta gente que labora en psicología lo mismo que en psiquiatría. Esta película ha sido producida a partir del cuento de un libro, su autor tiene soñar probablemente el futuro. Esto que es conocido por los que lo hacen. En el hospital, me era Jack Nicholson. Sin embargo, no tuve electrochoques y no me abrieron el cráneo para ir a registrar dentro mi cerebral.

Sufrí 57 días de tortura de toda clase física y mental.
S
alvé la vida de señora Pauline Bergeron,
esta dama a las 07:00 por la mañana estaba en estado era convulsiva muy grave, su piel comenzaba a azular,
estos párpados pestañeaban sin cesar y estos ojos en un estado rareza.

Le salvé la vida tomándola por ambos brazos pidiéndole quedarse con nosotros porque no era el tiempo para ella de irse, que el Dios todavía necesitaba a ella sobre esta tierra. Reaccioné más rápidamente que el equipo médico cuyo enfermero tenía que vigilar a la paciente al lado de ella. Luego, apliqué sobre Pauline que me prestaba su  Walkman de Sony a cada tarde con el casete el «Memorándum del Dios» de donde obtenía toda la inspiración la que necesitaba para continuar actuando bien a pesar de la tortura, una transferencia de energía por polaricé positivo.

Por otra parte para confirmar mi éxito, mis verdugos Lynn Gaudreault médico psiquiatra, Marco Lefebvre médico interna así como un cierto «Ousef» cursillista en psiquiatría me volvieron a poner el 20 de marzo de 1995 a único «nota de evolución» en el expediente #398068: (Lo que usted leerá en negrita, ha sido añadido deliberadamente por mí porque pacientes fueron testigo de mi comportamiento dentro de este ala maldita. Y lo que es más, tuve la posibilidad de ver a mis amigos devolverme visita a cada día. Y gracias a ellos, los que quiero a agradecer públicamente, supe superar todo obstáculo que se levantaba delante de mí. Mientras que, el texto subrayada que leerá ha sido escrito y rayado por el equipo médico.):

«Psiquiatría, paciente pensado que:

1-Si amenaza directa contra persónal(s) o beneficiario(s) o paciente(s) o visitante(s) masculino o femenino

2-Si no colaboración con el equipo:

* ¿tentativa de curación de los otros pacientes?

* ¿Perturbaciones frecuentes en la entrevista de los otros pacientes?

una hora en 61, chaqueta y PRN (Haldol + Ativan)

1-Si agitación o agresión no controlable por otros medios

una hora en 61, chaqueta y PRN (Haldol + Ativan) » 

Todo este escrito es sólo falsedad, a excepción de 61 i.e. pieza de aislamiento situado en el 4B de CAÍDOS y de PRN (Haldol + Ativan) PRN i.e. inyección intramuscular, (Haldol + Ativan, dos medicinas inspector del humor muy fuertes para el cerebro).

Si nunca, señora Pauline Bergeron venía que a fallecer hasta antes de que ella corrobore mis escritos, usted considerará a todos los médicos que jugaron con su cuerpo durante cuarenta años como criminales y deberá considerarles como tales porque son las confesiones de señora Bergeron que ahora tiene edad de cincuenta y cinco años.

Déjeme pues decirle para qué sirve esta pieza de aislamiento a la urgencia de CAÍDOS. Él va sin decir que esta pieza está bajo escucha electrónica, allí la misma película su comportamiento. Lo había adivinado hasta antes de poner en eso los pies. Su puerta es proveída de tres cerraduras, me encierran allí a cal y canto. Soy dejado allí con una cama empernada al suelo, una niña cuenta con ruleta que se puede utilizar para comer a la cama y un litro de agua de plástico como lo vemos en cualquier hospital. Bebo mi agua porque tengo sed. Cuando se absorbe un litro de agua y que está constituido normalmente, lo envidia el orinar viene rápido. En este momento, sabiendo que no debo hacerme agresivo dentro de esta pieza, invito a los miembros del equipo médico de la urgencia individualmente a venir abrirme para la puerta por una virada del picaporte para atraer su atención, luego un golpe su atención obtenido yo les hace firma de venir abrirme para . Giré el puñado veinticuatro veces sin violencia, sin agresividad y sin respuesta. ¿Soy paciente? Sí, porque según el «Pequeño Robert» o «Pequeño Larousse» estoy en el hospital pues soy paciente. Tan paciente como encuentro la idea de por mi lucidez de orinar a este contenedor vacío más bien que de hacerlo a tierra o todavía en mis calzones con el fin de no hacerse agresivo y esperando que un miembro de este equipo médico vendrá para informarse de mí pronto.

Después de un ciertos el tiempo, es normal de tener sed después de tener orinar de este modo. De por mi lucidez, no habiendo tenido respuesta durante veinticuatro ensayo y error, llamo de un buen puñetazo en este pedazo de Plexiglás. Conseguí hacer moverme a un miembro del equipo médico. Él abre la puerta y le cuento mi historia diciéndole esto: «Soy perfectamente lúcido, esto es esto una jarra de agua y en el interior hay mi orina porque más bien de orinar a tierra o en mis pantalones, porque ustedes no vinieron cuando se lo pedí a 24 reinundaciones, he sido obligado a actuar de este modo. Manteniendo a mi amigo este comportamiento va en contra de la Carta canadiense de los derechos y libertades de la persona, además es una falta grave en mis necesidades vitales. ¡Tráeme al grifo que yo mismo pueda tomarme agua fresca, esto urge!»

Hice también yoga sentado en esta cama como un yogui en su posición de loto implorando al Dios diciendo: «Señor, Jesús-Cristo protégeme en todo lugar, en todo tiempo, en toda circunstancia.» Mi padre, lucido que no sabe leer ningún texto de ley vino para firmar totalmente los papeles para verme internado, era cerca de las 19:00 cuando se presenta en el borde de la puerta, le empuño sólidamente por su manga izquierda de su abrigo, le atraigo hacia mí y cierro esta puerta detrás de él diciéndole: «¿Papá, conoces la historia de esta pieza? Mira estas marcas sobre la pared esto ha sido hecho antaño por la uña de un humano, observa todas estas quemaduras sobre el suelo hecho por cigarrillos, ver este embodegaría en este Plexiglás casi transversal, esto también ha sido hecho por las uñas de un humano totalmente como estos rayados.» Luego me apoyo mi brazo derecho en sus hombros pidiéndole: «¿Quieres hacer Ruth, Gilbert o Ulysse conmigo como tus hermanos y hermanas?» Luego él se fue diciéndome que le gustaba mejor ver yo por dentro que hacia fuera. Usted hizo un bello fracaso de mis estudios.

El domingo por la tarde, el 12 de febrero de 1995 hacia las 20:00, una bella enfermera viene para verme para decirme que debería dormir porque no cerré el ojo desde 39 horas. Yo él responde que no vine aquí para dormir. À 20:30, un enfermero me llega con un somnífero, le digo: «Vas contra la Carta canadiense de los derechos y las libertades de la persona», ídem a las 21:00 y 21:30. Le digo mientras que me gustaría ir a buscarme agua al abrevadero en el sitio. Mi enfermero me responde a quien va a aportarme, él hasta, porque es tañé de verme viajar al lavabo desde mi llegada. Él no tiene la culpa porque bebí mucha agua. A las 21:35, mi enfermero llega con una jarra de agua. Le pido esperar a mis costados, mientras que siento este agua, le digo: «¡No quiero beber este agua, porque callado puso somníferos dentro!» Este mismo enfermero se vendió porque su cabeza a cambiada de color.

A las 21:55, ellos emitieron un código #55 contra mí, llegaron dos enfermeros de anchura de espaldas hercúlea a mi habitación. Yo no me esperaba allí en absoluto, él me acuesta de fuerza a esta cama. Con una secreción de adrenalina logro levantarlos, está en este momento allí que seis - ocho miembros del equipo médico se echan sobre nosotros como lo hacen sobre un portador de globos al fútbol, soy yo que está debajo. Tuve probablemente el mismo sensación que este taxista Richard Barnabé de quien se entendí más hablar desde que la historia ha sido juzgado delante de los humanos, me di cuenta que mis costas eran probablemente más flexibles que las suyas, porque las mías no se rompieron. Luego, se produjo el segundo cepo, el truco, desgarramos tu camisa más bella para inyectar en ti luego una sustancia desconocido en la nalga para dejarme finalmente único.

Estoy asombrado de ver que después de la inyección, no tengo no dolor en la nalga, descubro más bien un fenómeno paranormal una nueva sensación del final de mis dedos hasta los hombros. Calor y picazones son muy agradables, me gusta esta sensación de bienestar y esto me señala al que Jesús-Cristo me acompaña en este hospital. Por otra parte, desde esta inyección la musculatura de mis dos antebrazo es dura como acero. Este sensación dura cerca de quince minutos y luego duermo cerca de catorce horas. Al despertador, un enfermero viene para decirme que todo el equipo médico sufre de verme confinado a quedar en esta pequeña habitación y que se hace todo lo posible para encontrarme uno dentro del hospital.

El lunes, 13 de febrero de 1995 hacia las 16:00, soy invitado a seguir a ambos enfermeros que me dirigirán hacia una nueva habitación, a quienes se me dice situada en el cuarto piso. Tomamos el ascensor, para rendirse allá; tengo una cierta dificultad en andar, estoy en un estado físico desarreglado por esta «droga legal de la víspera». A la salida del ascensor, veo una puerta que se abre después de tener empujar un botón presión roja, mi intuición me dice que es que se me conduce y mi lucidez me advierte que no saldré de allí como estoy a punto de entrar en eso. Ando por este cuadrado de pasillo, nadie se identifica conmigo. Un paciente del nombre de Réjean Saint-Pierre me aborda diciéndome, acabas de llegar tú, tuve una buena conversación con él. Más tarde, me invitan al interrogatorio, estos médicos psiquiatras me pusieron tres preguntas: «¿A cual fecha quienes estamos hoy? ¿Crees en el Dios? ¿Y recibiste poder? A la primera, les dije: «¡Nosotros somos actualmente el lunes el trece de febrero de 1995 él es cerca de las 16:30 sin referirme mi reloj!» A la segunda, respondí con toda franqueza: «Ciertamente el que creo en el Dios, Jesús-Cristo nuestro Salvador.» A la tercera, respondí: «¡Sí! Es evidente que posea poder, por otra parte el 25 de diciembre de 1995 recibí de él un don para ayudarme más a ayudar a otros. Me serví de eso tan bien que el 4 de febrero de 1995, el Dios volvió a mi cuerpo. Me gusta ser poseído mejor del Dios que poseer del Demonio.» Sobre todo con el alucinógenos que habían inyectado en mí la víspera.

La entrevista es acabada sobre esto. Cuando llego delante del puesto de guardia, todo el equipo médico era delante de mí, me presenté a ellos de allí sus dichos: «Buenos días les todos, mi nombre es Sergio Lacombe, soy perfectamente lúcido y sé muy bien donde estoy, soy actualmente en el Centro hospitalario catedrático de universidad de Sherbrooke. Acepto estar aquí sin medicación alguna. Serle una veintena de personas delante de mí, ninguna de usted podrá dármelo por más que reunirse ellos todos juntos que será incapaz de hacerlo.» Era muy tranquilo, me encontraba retirado de cerca de diez pies de ellos, separado por un mostrador. Es verdad que yo mismo los todos marqué del dedo girando.

Un hombre que sobrepasaba su grupo por una cabeza, se asustó diciendo: «¡Hay que llamar la policía!» Respondí: «Apela, la policía ustedes son veinte contra mí, creo necesitar protección yo.» Después cerca de treinta minutos de espera, dos policías de Sherbrooke llegan. Ellos me invitan a seguirles en una habitación que se revela ser la pieza de aislamiento del 4B, es decir #61. Uno de los policías armados me dice: «¡Hay una cama, entonces vas a acostarte cómo!» Soy perfectamente lúcido y comprobando que soy desarmado, me acuesto. Luego él añade esto: «Esta dama es enfermera, va a pincharte una nalga entonces vas a dejarte hacer. ¡Cómo!» Soy todavía perfectamente lúcido entonces obtempero según su deseo no es. Deje yo decirse que la inyección recibo a la urgencia era uno de prueba, porque esta dosis fue tres - cuatro veces más concentrada.

Me di cuenta de eso el martes, 14 de febrero de 1995, después de haber dormido de 18:30 - 11:32, es decir las 17:02. Me levanté con la ayuda de un enfermero que quería conducirme delante de los médicos. Andaba rodando mi hombro sobre la pared siendo sostenida por este enfermero. Sentado delante de estos hombres, uno se adelantó hacia mí diciéndome: «¿Soy médico acaso puedo ayudarte?» Tenía tanto de infames reacciones secundarias, estaba como un guiñol que tiene dolor de la cabeza del pie. Sufría tanto como me colgué mis dos manos a su brazo llorando y diciendo sí. Es como esto, que aceptaba la medicación «per hueso» (incluso por la boca). Este día allí, era un «lío laberíntico» y veo de nuevo a los mismos médicos que me explican que la enfermedad que se desarrolló en mí no es grave en sí cuando es tratada al Litio.

Por otra parte señor Pedro Péladeau el que es propietario del Periódico de Montréal y en la cabeza del imperio de Québecor se exhibe públicamente como maníaco depresivo y le tratamos con Litio y ahora funciona muy bien.

Delante de esta tontería médica inadmisible, yo les responde: «Hábleme pues de Graham Bell y De Henry Ford, dos pasaron por locos antes de que se reconozca el genio de sus invenciones. Señor Bell inventó el teléfono, hoy gracias a él podemos enviar una carta o una foto al otro final del mundo gracias a su invención mientras que señor Ford fue el inventor de la producción de un automóvil en serie. En este tiempo allí, había ningún Litio entonces yo sé que no estoy en falta de esta sal. Usted está en el error médico y va en contra de nuestra Carta canadiense de los derechos y libertades de la persona (incluso Humen Rights).»

A las 21:55, una mujer vino a mi habitación que me despertaba de su linterna alumbrándome en llena figura y de manera vigorosamente hostigador me forzó a tomar esta disposición de píldoras. Era de pesadilla verdaderamente de tener que vivir esto en un hospital de Québec, créame a mis amigos.

El miércoles, 15 de febrero de 1995 a las 12:00, ceno en mi habitación y el equipo médico evito llevar mis trajes que mi amiga Geneviève Lamoureux me había aportado expresamente. A las 14:55, recibo la visita de mi profesor Patrick Metcalfe que vino para anunciarme que ha sido designado para la evaluación de mi vuelta la escuela. Hacia las 16:18, cuatro especialistas en la enfermedad mental son sentados alrededor de yo que formo un semicírculo y durante treinta minutos a un tiempo de una vez le segunda me dicen por turno: «¿Acaso esto gira rápidamente en tu cabeza? ¿Esto gira rápidamente tú en tu cabeza? ¡Esto debe girar rápidamente en su cabeza! ¡Esto gira rápidamente seguramente en tu cabeza!»

Una vez la segunda durante treinta minutos esto hace un total de 1 800 veces.

Al cabo de treinta minutos, yo bastante era tañé de responder negativamente que respondí por uno sí justo para hacer un análisis conductista de estos especialistas. Ellos todos se levantaron al mismo tiempo y son salida de la pieza después de tener entendí uno sí. Les pido: «¡Eh! ¿Que faitent usted? ¿Por qué se va así?» Ellos me dicen entonces: «¡Acabamos, es acabado!» A las 21:00, una enfermera viene para verme con dos píldoras en la mano uno para dormir y la otra para disminuir mi cerebro.

El jueves, 16 de febrero de 1995, las 04:00, me rindo al puesto de guardia, porque una desecación y una irritación insoportable se había desarrollado en mi garganta que arrastraba una tos seca, soy incapaz de dormir en este estado. Ningún jarabe para la tos está disponible, lo que arrastra una falta de sueño en mí. A las 07:12, es mi primera toma de sangre para fin de dosificación de Litio. A las 07:30, tomé la decisión de negar de lleno grado las medicinas que se me ofreció. Según la Carta canadiense de los derechos y libertades de la persona (incluso Humen Rights). A las 09:46, el psiquiatra en devenir me devuelvo mis trajes, espero en el mismo momento mi libertad porque no estoy en relación allí. Soy más inteligente que todo el equipo médico. A las 14:47, niego el litio como medicación. A las 15:59, ofrezco chocolate belga que proviene de mi amigo Patrick Lagniel a los médicos psiquiatras, en el momento de una de estas entrevistas múltiples.

El viernes, 17 de febrero de 1995, las 08:38, sobre el mismo cuarto de trabajo, cambiamos de enfermero para tratar de conseguir manipularme con más holgura. ¿Por qué actuamos así? ¿Le hacemos con todo los pacientes? ¿Qué son los intereses? ¿En qué fines lo hacemos? ¿Es el medio, el más eficaz que la medicina haya encontrado para calmar al psicópata? ¡!... A las 09:34, tengo una reunión con mis doctores. A las 09:53. volví a poner un artículo que trataba Litio que leí en el Periódico de Montréal a a psiquiatras. A las 21:55, telefoneé a mis amigos Michel Igual y Éric Nutbrown.

El sábado, 18 de febrero de 1995, de 11:30 - 14:00, soy arnaqué por esta medicina viciosa, no puedo recordar de qué modo. Sin embargo, ellos escogieron el día de sábado, porque le daban vacaciones de finales de semana a la mayoría de los pacientes de modo que en este tiempo allí tenías difícilmente testigos de la escena. Balance, inyección intramuscular por fuerza maquiavélica de una sustancia que afectó mi vista así como mi metabolismo que es disminuido ahora ampliamente.

El lunes, 19 de febrero de 1995, las 16:00 le vendí mi viaje con destinación a Daytona Beach, Florida, a señora Caroline Boisvert de Lennoxville para la suma de 130 dólares. El precio inicial de este viaje era de 279 dólares, debí secar una pérdida de 149 dólares. Señora Boisvert me pagó por un cheque #50037 815 049 625 7, su cheque era verdaderamente bueno y quiero a agradecerla públicamente.

El miércoles, 22 de febrero de 1995, entre las 09:00 y las 12:00, me rendí con un psiquiatra a devenir, visitar el departamento de microscopia electrónica de CAÍDOS porque recordaba que esta actividad formaba parte de él formación de nuestro curso de histología. Convencí a todo equipo médico a conducirme a este acontecimiento, yo que quería ver de nuevo el grupo #1308 para el bien de ellos todos. A pesar del hecho que se me había transformado en névropathe. Supe controlar unos poco, mis reacciones secundarias para no dar miedo totalmente a estos jóvenes adultos.

El jueves, 23 de febrero de 1995, de 16:00 - 19:30, mis padres vinieron devolver para a para mí visita al hospital. ¿Por qué ellos se fueron de Verdún, el jueves a la tarde para venir para verme? Mi madre trabajaba siempre en el Ministerio de la Renta de Québec y sabía que se necesitaba a ella en el trabajo. En junio, les puse la pregunta a mis padres, no fui potroso dos sufren en este caso de un descubrimiento reciente de la medicina, sufren enfermedad de Alzheimer. Es más fácil rendirse enfermo que conservar la salud. Aunque él esté de allí, me gustaría saber mucho por qué ellos vinieron el jueves más bien que el sábado.

A las 18:00, soy feliz porque mi amiga Geneviève Lamoureux me aporta nuevas pilas CR2025 para mi agenda electrónica. Todo esto ha sido hecho posible gracias a señor Patrick Lagniel que me adelantó el dinero necesario para la compra y de señor Marcel Bergeron, el marido de la mujer que salvé la vida en esta hospital que me proporcionó el destornillador necesario a la apertura de mi agenda electrónica. Esto es un acontecimiento milagroso en sí porque puedo continuar escribiendo.

El lunes, 27 de febrero de 1995, las 10:00, yo recibía la interdicción de participar en las actividades con mis amigos pacientes del 4B, por mi psiquiatra interno. No cojo el sentido de este entredicho, esto es privado de sentido. Mi psiquiatra interno hasta no puede decirme por qué actuamos así.

El martes, 28 de febrero de 1995, las 08:30, leo un artículo en el Periódico de Montréal de Monsieur Péladeau que se titula: La búsqueda progresa, maniaco-depresión. Es escrito en este artículo: «Según los investigadores de uno de los principales hospitales psiquiátricos de Canadá, este dolor finge cerca de un millón de canadienses.» Según el censo de 1993 éramos 28 753 000 canadiense que viven en el país, lo que vuelve a decir que un canadiense de cada 28,75 padece por esta enfermedad. Esta enfermedad de por su bipolaridad es muy popular, la medicina se sirve de eso como póliza de seguro y es esto que hay que cambiar. Hay que a todas luces impedir este abuso de poder.

El miércoles, 1 de marzo de 1995, entre las 10:00 y las 11:00 me obligan, en este miércoles de ceniza, a participado contra mi grado en una actividad de balonvolea. Hasta no logro tocar una vez el globo tanto como névropathe como máximo por sus píldoras. De 11:00 - 11:30, veo a mi psiquiatra interno y en el momento de mi mantenimiento con él, lo amenazo de cambiar de hospital si no se responde a mis necesidades vitales. De 14:00 - 14:45, doy la vuelta de CAÍDOS a pie con otros pacientes. Somos acompañados por los enfermeros de nuestra ala especial.

El sábado, 4 de marzo de 1995, entre las 19:00 y las 20:30, recibo la visita de señora Lise Pelletier tía de mi amiga Geneviève Lamoureux. Esta dama es rebelada de ver lo que se había hecho de mí, porque se habían visto en el tiempo de las Fiestas. Ella la que labora en el dominio de la medicina dulce practicando lo que se llama «Reiki» observó esta tontería maquiavélica.

El domingo, 5 de marzo de 1995, entre las 14:00 y las 15:30, participo como neuropatía a una salida controlada por mi padre aparte de CAÍDOS. Recuperé el sondeo que había rellenado el 10 de febrero, al haber quedado a éste en mi casillero en el Colegio. También me rendí a mi casa para ir por otros trajes. Una vez de regreso al hospital, mi padre me presta cuarenta dólares. Hacía ya veintidós días que no había salido de los terrenos del hospital. Le explico a mi padre que debo mudarme de mi antigua vivienda este sábado próximo porque tengo solamente una hermana y será su fiesta. Déjeme decirle que no tuve dificultad en convencerlo de la importancia de este día para mí. En cambio, él quería que trasladara todo en él para poder tener más de control sobre mí, porque en la enfermedad se hace mucho más vulnerable.

El lunes, 6 de marzo de 1995, las 15:00, llama a mi amigo Patrick Lagniel para pedirle permitirme almacenar mis bienes en él. Le pido esto a uno de mis mejores amigos, sin embargo este último me había visto como un «lío laberíntico» la semana antes de hacerle esta petición. Él no comprendas nada a esta mudanza precipitada, sino delante de la claridad de mi petición, yo conseguido sin embargo a convencerlo a almacenar mis muebles en el almacén situado por encima de su restaurante. Valoro por este escrito que lo agradece públicamente por su gesto humanitario y lucido, y su mujer Joël, su socio señor Michel Igual así como todo el personal de este lugar simpático y gastronómico. Me disculpo en el mismo momento para todo los inconvenientes imputables a todos estos chorizos que fueron despiadados en toda esta historia. Sin embargo, un día la Fundación Sergio Bourassa-Lacombe monopolizará el Restaurante El Acantilado Saint-Michel para un menú gastronómico muy especial y como Presidente-fundador e Inspector le volveré a poner públicamente un cheque para cubrir todos su gastos expuestos de servicio. Les quiero a todos, y pienso en ustedes muy a menudo.

El sábado, el 11 de marzo de 1995, de 09:30 - 16:00, vine para sacar de mi vivienda totalmente mis muebles porque este lugar me recuerda muy malas memorias. Mi padre, así como mis amigos: Patrick Lagniel restaurador, Claude Jodoin cocinero al Acantilado y Éric Nutbrown portero de una escuela secundaria y de una iglesia vinieron para ayudarme en mi mudanza. A las 15:00, debo tomar mis medicinas, porque estoy bajo un permiso de salida condicional. Para obtener estas vacaciones, emprendí a aceptar que mi padre me acompaña para protegerme de mi estado neurótico causado por las medicinas que se me dio hasta ahora.

Debo tomar 300mg Litio además de una pequeña píldora rosa que lo acompaña.

En este estado neurótico tiemblo tanto como escapo de allí las tabletas en el suelo además después de haber conseguido llevarlos a mi boca, salpico mis trajes y el suelo de la cocina delante de mi padre, mi madre y mi amigo Éric. Mi madre es la primera persona que me ayuda diciéndome: «¡Es no grave, vas a curarte un día!» Haber estado constituido normalmente en este momento allí, habría podido mis dos manos matar a señora Gaétane Gagné esta coinquilina a quien quise ayudar yendo a instalarme en su casa porque necesitaba esto 200 dólares como renta de ayuda. Y lo que es más, esta dama estaba en la vivienda justamente para protegerse de mí más, porque una mentirosa cuando miente, lo sabe.

El lunes, 13 de marzo de 1995, a las 11:30,
el equipo médico niega mis vacaciones definitivas del hospital.
De 16:00 - 16:45,
mi psiquiatra interno comprende que
la concentración de Litio es demasiado educada en mi sangre.

¿Yo vida que mantenía una intoxicación porque la víspera mi psiquiatra interno me había pedido cuántos litros de agua acaso bebía al día? Le respondí: «Bebo cuatro litros de agua al día, sin contar el líquido contenido en todos los frutos y todo el alimento que consumo al día.» Mi psiquiatra me pidió entonces, de reducir mi consumo de agua de la mitad. Mientras que Que lo Produce según los escritos de CPS (incluso Compendio) dicen: «Es imperioso para el enfermo de seguir una dieta normal donde el cloruro de sodio y los líquidos estarán presentes durante la medicación del litio.»

El martes, 14 de marzo de 1995, las 15:00, decido detener toda medicación, siendo dado que yo no toma más Litio desde ayer por entredicho médica. Mi cuerpo físico y mental me ordena dejar de consumir esta droga legal prescrita para frenar los efectos secundarios del Litio. Entonces, dejo de consumir el Dalmane hipnótico, Haldol anti-psicosomatico y Rivotril anti-convulsión. Esta decisión de supervivencia provocó el primer período de destete de mi vida. Y lo que es más, el equipo médico me cortó totalmente mis privilegios además de reencontrarme con todo este equipo médico sobre la espalda. Decido poner un gesto simbólico para conmemorar el acontecimiento, el retoño de esta barba me recordará el comienzo de esta vida médicamente no por esta droga dicha legal.  

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